Aveces la felicidad está más cerca de nosotros de lo que creemos, solo que nosotros huimos, por miedo a lo que conlleve. Muchas veces llegamos a rozarla con las llemas de nuestros dedos, pero se nos escapa, ¿por qué? Porque no estábamos preparados para serlo todavía.
Aveces es una casualidad, un saludo, un par de conversaciones, y tu mundo cambia, unas veces para bien y otras para mal, pero aún así eres consciente de lo que pasa. Puede que unas palabras cambien completamente el sentido al que van tus emociones, al sufrimiento o a la felicidad, dilema o seguridad. Inseguridad de ver que cosas que te dice puedan llegar a ser mentira, de hundirte por eso, y si tienes esas dudas solo tienes que decirlas, puede que te arriesgues a una respuesta horrible, pero es mejor que quedarte con esa inseguridad, por que te come por dentro y te impide llegar a esas felicidad tan deseada. Otras veces tienes pruebas de mentiras, las dices y solo son un pequeño malentendido.
Tal vez las circunstancias que te rodeen no ayuden a conservar esa felicidad, pero, ¿acaso alguien dijo que la felicidad fuera fácil?