Para aprender a volar primero hay que caerse

sábado, 14 de julio de 2012

Carta a él:

¿Sabes? Puede que me cueste. Que me falta mucha motivación y tiempo decirlo. Puede que sea obvio y esté haciendo el tonto. Te quiero. Pero no como un amiga  a un amigo; sino como persona que tiene claro que por casualidad se quedó enamorada de ti. No tengo dudas de lo que haría, ni de lo que quiero ser para ti. Siempre esperé que el amor me llegara de una forma diferente. Ni que fueras tu, simplemente llegaste y lo cambiaste todo. Mi modo de ver las cosas es ahora el tuyo, porque nada tiene sentido sin ti. Si no dejo de cometer errores es por miedo. Miedo de no estar a tu altura. Pero tu mundo no es el mio, y eso hace que no sea lo mismo para ti que para mi. Llevo 6 meses enamorada de tus palabras, y los que quedan. Me da igual lo que piensen mientras seas tu el que piense que es bueno. Pero no lo haces... y eso me hizo llorar en muchas ocasiones. Hace tiempo que dejé de tomar enserio las palabras "te quiero", porque tu me quieres igual que a tus amigas. Y eso me duele pero me hace fuerte. Ahora se que me da igual cuantas amigas estén detrás de ti, porque ellas no me harán menos. No trato de compararme ni hacerte saber que soy superior. Solo digo que me da igual como sea de grande el muro que nos separa, toda mi vida he estado preparándome para dar el gran salto a la felicidad. Me he caído muchas veces en este tiempo, ya no tengo miedo a las heridas. Solo temo que cuando lo consiga, cuando supere todas las adversidades tu no estés. Lo que te quiero no se mide con el numero de palabras que ponga delante o detrás, sino con el brillo de mis ojos cuando te ven. Siento decirte que nunca llorarás solo, ni dejaré que se te infecten las heridas de tus caídas. Que seré tu sueño de noche y de día. Y que pase lo que pase siempre te voy a querer. Que lo mejor que te puede pasar es amar y ser correspondido.

jueves, 12 de julio de 2012

Levaba tiempo enamorada de ti. Me intenté negar a mis sentimientos una y otra vez, porque asumí que era imposible. Pero imposible porque tu me decías que lo era. Hemos pasado por grandes y malos momentos. Los errores siguen aquí, en mi corazón. Recuerdo cada una de las lágrimas que derramé por ti, también el brillo de mis ojos cuando me hablabas. Pero el sufrimiento me superaba y decidí no quererte. Traté de creer que no te quería que te olvidé que no eras todo. Decidí que no debía hablarte. Supongo que esa decisión la tomé en muchas otras ocasiones. Me fui de viaje. Un pequeño viaje a mi pasado a mi tierra a mi lugar. A mi antiguo yo y me di cuenta de todo. Volví a tomar decisiones. Decidí que no volvería a repetirse, que no daría  más vueltas al rededor de un solo chico, que no volvería a ser un satélite obsesionado. Que se acabaron los sufrimientos, que si me daña le dejo y voy a por otro. Llegué de nuevo a mi presente. Y decidí ponerme a prueba. Te volví a hablar, y tu me hablaste. Pero me sorprendiste porque fuiste muy cariñoso conmigo después de la fría despedida de tiempo atras. No tardaste en decir "te quiero" cuando antes tardabas mucho tiempo. Me demostraste que me querías. Pensé que cambiaste, que ahora ibamos a ser dos. Solo dos. Me dijiste que me esperarías.
Ayer me dijiste que es imposible, otra vez.

El pasado forma parte de nuestro presente


En realidad fue escrito el día 5/7/12~Gracias
Llevaba dos años esperando esa noticia, tres meses después me descubrí pensando si era buena idea. Dudas de objetivos o deseos cumplidos. Que pasará cuando se cumpla. Hace dos años que no soy la misma. Cambié como una persona debe cambiar de la infancia a la adolescencia. Como un gusano que pasa a mariposa. No se decir si cambié para bien, pero simplemente lo hice. Necesitaba una visita a mi anterior vida. En el lugar donde tuve mis primeras experiencias. Una visita a mi amigos del ayer. Una vuelta a la persona que hace años fui. 
Nada cambió. Es como si estos dos años, cuatro para otros, no hubieran pasado. Como si nunca hubiera dicho "adiós, me voy a mudar". Como si esto solo hubiera sido un largo fin de semana, de esos en los que te vas a un pueblo sin cobertura ni wifi. Algunas cosas han cambiado, por supuesto. Pero en el interior también son las mismas. Es como si mi pasado siguiera en el día de hoy. Como si nada hubiera acabado nunca. ¿Soy la Sara de antes?
Si. Pero más alta y con nuevas metas. Una Sara echa de decepciones, alegrías, fracasos y victorias. Una Sara más madura. Que dejó las muñecas por un móvil con wifi. Pero con los mismos detalles. El mismo color favorito, la misma sonrisa y la misma mirada. 
El pasado no es pasado por ser anterior, si no por ser parte de lo que somos.