Hay sensaciones que no se compran por más que te las vendan en películas. El primer resto de nuestra vida después de una pandemia, se nos cruzó un poco de confinamiento entre tanto amor. Tengo tantas ganas de hacerte la vida más feliz que me olvido de enfadarme con el mundo por ser tan injusto. Me haces ver claro, sentir que aún corre sangre por mis venas. La espera no mereció la pena si pienso en el tiempo que hemos perdido y que tenemos que recuperar. Sin prisa. Sigo enamorándome de tus misterios, de tus silencios. De como me hablas.
No ves que puedes hacer conmigo lo que quieras. Que me tienes indefensa, en tus manos, que me arriesgaría a traerte la luna o quemarme en el sol. El cielo tiene que ser algo parecido a verte venir a lo lejos, que me acerques con las manos o que me plantes un beso de la nada.
Tengo tu sonrisa gravada en el corazón. No me canso de retransmitir mentalmente cada posible segundo que nos queda por vivir.