En el frío de noviembre,
con vientos aventureros de diciembre:
me acaloras.
No soy tuya,
pero mi alma no está dispuesta a ser de otro
(ni a compartirte).
Sentimientos que invocan,
que consienten,
que resurgen, encienden y mueven.
Que condenan, que alivian,
que no te dejan sentir solo.
Sentimientos que invocan,
que consienten,
que resurgen, encienden y mueven.
Que condenan, que alivian,
que no te dejan sentir solo.
Las calles, el escenario del crimen,
testigo de excesos, amigas de pocos,
son Celestinas.
Unos hablan, otros callan,
nosotros nos besamos.
Mi alma, mi tranquilidad
un estallido de ganas de conocerte más.
El deseo recorre nuestros cuerpos en llamas,
un estallido de ganas de conocerte más.
El deseo recorre nuestros cuerpos en llamas,
el que dirán no nos apaga.
El silencio del mundo
cuando estamos juntos,
las caricias nacidas para ser compartidas.
Eres la ilusión de unos ojos ahogados.
Me falta tiempo para describirte.
Me sobran planes que proponerte.
Mi cama, mis sabanas, mi almohada
están cansadas de imaginarte.
Surgiste de la nada, sin necesitarte,
y ahora no sé como lo hacía.
Confianza, respeto, amor,
deseo, anhelo, pasión.
Dos personas,
distintas e independientes que,
sin pensárselo de vuelta,
deciden hacer un solo.
Preparada para más anécdotas,
contigo, conmigo,
corazón cundido.