De repente respiro.
Sin esperarlo, sin buscarlo. Renací.
No tengo palabras para explicar la razón, pero ocurrió. El
amanecer tiene cabida en mi historia de nuevo. Salí de las cavernas de Platón para
descubrir que hay vida más allá de la inercia. Que las cosas caen pero también
rebotan, y es en ese pequeño movimiento en el que puede resurgir otro, y
sucesivamente. Llovieron planes de futuro que borraron los pasados presentes.
Como si se tratara de una hibernación emocional, un descanso para el letargo
que queda. Decidí celebrarlo viviendo, dejándome llevar, pero ahora para
hacerlo bien.