Para aprender a volar primero hay que caerse

domingo, 24 de febrero de 2019

PNI

Aquí, frente a todos, frente a mí, imagino ser real en mis sueños. 
Qué es sueño y que es realidad.
Reconozco el error de mi alma, tan pura como oscura. Y los matices, la mezcla de mis dos yos, me hacen a mi. Una lucha a muerte entre quién soy, quién no quiero ser y quién debería ser. Quién soy cuando hace calor, quién soy cuando ni miles de capas me hacen sentir humana. 
Ojalá pudiera borrar una parte de mi y saber quién soy el 100%, pero no puedo. 
Soy complicada, pondría en una carta de presentación, y sería rechazada por no convencer al tribunal. Ni yo me lo creo. 
Quién se preguntará cómo estoy cuando me vaya. Soy un mapa del tesoro sin tesoro, solo huesos, carne y un poco de gracia. Cuando la ilusión se apaga más rápido que una vela de cumpleaños un día de ventisca.
Quién fui cuando era otra. Quién fui para volver a serlo. La pérdida y la superación nos hacen fuertes, pero a veces tanta fuerza tanto tiempo, nos desploma, nos deprecia.
Qué les diré a los que me sobrevivieren si no se hablar de nada personal. Si todo lo que digo es por compromiso. Si mi familia y amigos son un compromiso. Y qué le diré a Dios, si existe, si existo, si no estoy bautizada; y qué me dirá a mi si no tenemos nada que decirnos.
Que le diría a mi yo malo si no sé si tengo un yo bueno, y de tenerlo, le he asustado.
Qué dirás tú lector, si no sé que decirte, y probablemente mañana, si hay un mañana, tampoco.

Persona No Identificada.