Me apetece y necesito empezar otra historia. Empezar para acabar definitivamente la anterior.
Pero pasa que tengo un problema, y es que me da miedo empezar otra vez. Miro a todos los lados pensando que mi verdadero príncipe azul puede estar ahí. Sigo la corriente, pero ninguno es como me gustaría. Sufro porque soy incapaz de superar mi historia anterior, porque no hay nadie que me pueda sacar de ahí. Que lloro públicamente y grito en sueños. Apareciste.
No se si eres el príncipe que buscaba o un ángel de la guarda que bajó para ayudarme, pero desde que apareciste dejé de ver vasos medio vacíos. Que me ayudaste un sábado noche como nadie lo hizo sin apenas conocerme. Solo nos vimos en varias ocasiones en el autobús Hasta entonces únicamente eras "el chico del bus". Eso de "del día a la mañana" me sorprendió nuevamente.
¿Qué tienes que cada vez que te veo no puedo evitar sonreírte después de lo que hiciste por mi? Hiciste más de amigo que mis propios amigos. Mi querido ángel de la guarda. Te debo tanto por todo que el dedicarte esta entrada es demasiado poca cosa. No quiero pasarme la vida sin ti a mi lado. Como amigo, como amante como ángel de la guarda.
Y es que borraste el mal recuerdo de aquella persona equivocada. No quiero quererte así de rápido, pero tampoco quiero equivocarme. No voy a hablar de amor todavía, pero no te quiero perder.
Te veo con alas en sueños. ¿Fue casualidad que estuvieras bajo el mismo techo cuando me eché a llorar y me vieras? ¿Qué fueras, me animaras y me dieras un abrazo? Nunca creí en las casualidades, no voy a hacer una excepción ahora.