Para aprender a volar primero hay que caerse

miércoles, 5 de junio de 2019

No perfecto, solo correcto

Que te quieran en el estrés, en un mal día. Sentir que puedes confiar tus defectos  sin ser juzgados o señalados. Comodidad en el silencio, presencia en la distancia. Hablar de tus miedos, de tu mal día. Un abrazo en cualquier momento. Cariño sin pedirlo, sin devolverlo. Planes y mapas, bares y tertulias. No sentirse solo en la multitud. Contar con alguien en la enfermedad. Mucha risa. Ser hogar, no casa. Ser unidad, no parte. Escuchar, no oír y ver sin necesidad de explicación. Que confíen en ti, que te quieran como eres. Que te dejen ser, creer, crecer; sin límites, condiciones, restricciones. Que la verdad no de miedo, que lo correcto se tenga en cuenta. Olvidar quien fuiste para poder conocer quien eres. Que el recuerdo no sea un obstáculo para idear hoy, y que el camino de hoy no perjudique el de mañana. Encajar sin forzarlo. No ilusionar sin intención. No lastimar sin ton ni són. Confiar, que confíen y sentir que estás donde debes. No perderse, no pensarlo tres veces. Quererse y querer, demostrártelo y demostrar.