Todos nacemos sabiendo a lanzarnos a la piscina, pero no a
nadar. También sabemos que es fácil hablar de lo que no se conoce, pero no de hacerlo,
de lo que se hizo sin saber a dónde ibas a llegar. Con el tiempo aprendes a
nadar pero la altura a la que te tiras es cada vez más grande. Es latente la
ansiedad que da el miedo de volver a tirarse una y otra vez. Unas caídas no
duelen, las hay que si, y otras son tan parecidas entre sí que sales sin ningún rasguño.
Con el tiempo, las caídas dejan de ser sustanciales y te
detienes a pensar si en realidad tirarte va a llevarte a algún lado.
Y llegaste, como las putas cataratas del Niágara y yo me
tiré de lleno sin casco, sin avisar, con un poco de gracia y falta de
supervivencia.
Y ese lugar era tan distinto a lo que siempre había visto
que hizo que me gustara más de lo que tenía previsto. Me frustra, me enerva y te
quiero.
Es bonito encontrar a una persona por la que lanzarse de esa
manera, sin prisas. Por la que vale la pena todo, incluso no salir de fiesta.
Cuando se busca la simpleza de una tarde de domingo o un lunes por la mañana.
Todo es fácil cuando sabes a quién elegir. Te elegí a ti porque desde el minuto
cero que te veo al X que nos despedimos te siento como "mi hogar".
Porque el 70% del tiempo me sonríes y cuando crees que no me doy cuenta sé que
me sigues mirando. Te quiero porque es fácil ser contigo y funcionamos bien juntos, como un avión y su piloto,
como el hilo y su dedal. Porque cuando te picas y no hablas siempre miras a la
izquierda, y no te das cuenta. Porque cuando te digo que no cuando te acercas,
me matan las ganas, y las mariposas. Eso no lo sabías, ahora lo sabes.
Te podría decir de treinta maneras, a través de seis
religiones o en dos mil dieciséis idiomas lo mucho que te he llegado a querer
en cuatro meses y pico. Y lo que me queda por quererte.
Algún día todo irá mal, porque es natural, tan natural como
el quererse. "Nunca sabrás lo mucho que te importa una persona hasta que
discutes con ella". Contigo siempre tengo la sensación de estar en la
mejor curva de cualquier montaña rusa, y algún día podría terminar esa
sensación, por eso nunca te podría prometer un futuro largo y de película. Pero
si te prometo alargar esa sensación todos los días que pueda, porque se puede.
Y nunca se sabe. Te prometo no formar parte del tópico "chico conoce
chica", no guiarnos por la rutina y no mentirte nunca. Guiarnos por el
instinto, hacer lo que queremos y no siempre lo mismo. Salir de nuestra zona de
confort y probar cosas nuevas. Y besos guarros. Muchos besos guarros.
Te quiero.