Para aprender a volar primero hay que caerse

martes, 20 de septiembre de 2016

A veces hay que decir que si

Todos nacemos sabiendo a lanzarnos a la piscina, pero no a nadar. También sabemos que es fácil hablar de lo que no se conoce, pero no de hacerlo, de lo que se hizo sin saber a dónde ibas a llegar. Con el tiempo aprendes a nadar pero la altura a la que te tiras es cada vez más grande. Es latente la ansiedad que da el miedo de volver a tirarse una y otra vez. Unas caídas no duelen, las hay que si, y otras son tan parecidas entre sí que sales sin ningún rasguño.
Con el tiempo, las caídas dejan de ser sustanciales y te detienes a pensar si en realidad tirarte va a llevarte a algún lado.
Y llegaste, como las putas cataratas del Niágara y yo me tiré de lleno sin casco, sin avisar, con un poco de gracia y falta de supervivencia.
Y ese lugar era tan distinto a lo que siempre había visto que hizo que me gustara más de lo que tenía previsto. Me frustra, me enerva y te quiero.
Es bonito encontrar a una persona por la que lanzarse de esa manera, sin prisas. Por la que vale la pena todo, incluso no salir de fiesta. Cuando se busca la simpleza de una tarde de domingo o un lunes por la mañana. Todo es fácil cuando sabes a quién elegir. Te elegí a ti porque desde el minuto cero que te veo al X que nos despedimos te siento como "mi hogar". Porque el 70% del tiempo me sonríes y cuando crees que no me doy cuenta sé que me sigues mirando. Te quiero porque es fácil ser contigo y funcionamos bien juntos, como un avión y su piloto, como el hilo y su dedal. Porque cuando te picas y no hablas siempre miras a la izquierda, y no te das cuenta. Porque cuando te digo que no cuando te acercas, me matan las ganas, y las mariposas. Eso no lo sabías, ahora lo sabes.
Te podría decir de treinta maneras, a través de seis religiones o en dos mil dieciséis idiomas lo mucho que te he llegado a querer en cuatro meses y pico. Y lo que me queda por quererte.
Algún día todo irá mal, porque es natural, tan natural como el quererse. "Nunca sabrás lo mucho que te importa una persona hasta que discutes con ella". Contigo siempre tengo la sensación de estar en la mejor curva de cualquier montaña rusa, y algún día podría terminar esa sensación, por eso nunca te podría prometer un futuro largo y de película. Pero si te prometo alargar esa sensación todos los días que pueda, porque se puede. Y nunca se sabe. Te prometo no formar parte del tópico "chico conoce chica", no guiarnos por la rutina y no mentirte nunca. Guiarnos por el instinto, hacer lo que queremos y no siempre lo mismo. Salir de nuestra zona de confort y probar cosas nuevas. Y besos guarros. Muchos besos guarros.

Te quiero.

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