Para aprender a volar primero hay que caerse

domingo, 21 de abril de 2024

Apagada

No me das nada. Intento no improvisar, no dejarme llevar por impulsos. No me encuentro en esta historia. No soy yo, no me dejas ser demasiado yo. Me he perdido tratando de ser lo que necesitas. ¿Dónde quedó lo que necesito yo? 

Comedida, tranquila, paciente.

Ya no sé lo que estoy haciendo ni por qué. 

Debería seguir sin ti, desprenderme de tu aura, de tu nubarrón. Volviste tristes mis días, siempre pendiente de ti. El chico del que me enamoré ya no está y no puedo pretender que vuelva. Eso depende de ti, todo depende de ti y eso me hunde. Todo está fuera de mi control.

Era tan distinto al principio. Flotaba en las pecas de tus ojos. Me habría ido a cualquier parte contigo, habría ido y vuelto de la luna nadando cincuenta veces. Soñaba despierta, nada era suficientemente malo como para apagar lo que estaba sintiendo. Tantos planes de presente y futuro. Volví a encontrar la felicidad a tu lado.

Tengo que aceptar que las cosas cambian, que no puedo esperar que todo vuelva a ser como antes. Que las cosas evolucionan, evolucionaste mal y quedé atrapada.

Intento arreglar algo que no está roto, que simplemente ya no está. Me esfuerzo, me levanto cada día buscando a ese chico que ya no existe. Que no parece que quiera volver.

No hay excusas, no hay motivos, y no me los puedo inventar para sentirme mejor.

Me digo a mi misma cada día que es temporal, que tengo que aguantar, armarme de paciencia, no tirar la toalla, pero para qué exactamente, no estás. No me das lo mínimo, no te arriesgas, soy yo la que se autoconvence de que sigues ahí.

Por qué volviste a ponerte en mi camino. ¿Te divierte?

Me ponías la piel de gallina y ahora eres un escalofrío.