Para aprender a volar primero hay que caerse
domingo, 25 de mayo de 2014
Tormenta de arena.
Venga levántate. Abandona el luto, esa pequeña esquina del sofá. Es hora de mudar de piel (de vida). Cuando llegue el nuevo día tienes que lucir un vestido de flores y los tacones más altos que hayas visto. Por una vez entra por la puerta grande, la otra se te quedó muy pequeña. Sigue adelante, en busca de un nuevo error. Está bien aprender a perder, pero también hay que aprender a ganar. Llevas dentro unas ganas inmensas de cambiar el mundo. Toma aire, siéntate, el momento va a llegar. Tu cabeza ha sido una tormenta de arena y cada noche una espiral así que cierra los ojos y mentalízate, duerme a gusto, lo mereces; y ten un buen día porque te lo has ganado. Sonríe a la tormenta, a todo lo que se ponga en tu camino. Es hora de abandonar los ropajes de niña, cambiar el gloss por una barra de labios.
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