A veces le damos mucha importancia a cosas que realmente no son tan importantes.
Cuantas veces habremos dicho "no volverá a pasar" o "no volveré a dejarme manejar". Cuantas veces nos habremos mentido a nosotros mismos prometiéndonos felicidad donde no la hay. Siempre es una palabra corta que determina lo eterno. ¿Realmente existe algo eterno?
Para aprender a volar primero hay que caerse
sábado, 22 de diciembre de 2012
miércoles, 12 de diciembre de 2012
Para ti siempre seré tuya.
Al principio me quedaba en blanco. No sabía que hacer, ni que decir. No sabía que ser, ni que sentir. Tenía miedo. Eras perfecto. Cada día las cosas eran más fáciles y más difíciles Cada semana era más adicta a ti, a todo lo que tuviera que ver contigo. Pero un día dejé de sentir miedo, dejé que los sentimientos se resguardaran en mí. Cada día estábamos más cerca. Tus ojos eran correspondidos con una sonrisa en mis labios. Me doy cuenta de que eres la única persona de muchas con la que podía transmitir más que una información a través de la mirada. Ya me dan igual las amenazas que me exigen distanciarme de ti, se lo que quiero. Todavía no soy capaz de hablar contigo mucho tiempo, pero con el tiempo podré. Creo que en el fondo siempre fuiste, sin conocerte, el protagonista de los cuentos de hadas que me contaban de pequeña, y que en ocasiones, todavía sueño. Que no cabes en un solo y minúsculo corazón. Que un "te quiero" es demasiado pequeño para lo que escondo dentro de mí. Muy pequeño para explicar el misterio que esconde tu mirada. G.
lunes, 3 de diciembre de 2012
Música en mi, en ti. En todos.
Todo como música. Amor, lágrimas, violencia... Anhelar un alma que no sientes. Exhalar aire que no tienes. Mirar dentro de ti. Dejarte llevar. Se te olvidan las penas y las alegrías. Conectas y desconectas de tu mundo. Creíste que lo conocías todo. Nuevas sensaciones, nuevos aromas, nuevos movimientos. Y es que en esa pista de baile pasa toda tu vida ante tus ojos. Todo tu futuro, tu presente y pasado lo fundes y anexionas en una puta historia. Tu historia. Cada movimiento, cada segundo es un periodo. Y llegamos al estribillo. Todas las emociones explotan. No queda ninguna muerta, todo renace en ti. Cada movimiento se hace más vivo, se hace más fuerte y seguro. Esta explosión de júbilo se repite una y otra vez. Entramos en un ritmo lento. Abres los ojos, que los habías cerrado por la fuerza y miedo que sentiste antes. Lo ves todo. Respuestas. Pero no paras de bailar hasta que suena la última interminable frase, en la que lo das todo. No sobra ni falta nada.
Y acaba la canción.
En ese momento, sientes un vacío. Sabes que no puedes vivir sin música.
Y acaba la canción.
En ese momento, sientes un vacío. Sabes que no puedes vivir sin música.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
