Para aprender a volar primero hay que caerse

viernes, 12 de abril de 2013

En dos años la historia puede dar un giro radical.

Adelanto dos años para decir que me he visto. Me he visto caminar en dos facultades, de las cuales solo me quedaré en una. En dos años habré tomado la decisión de a cual ir. Habré tomado decisiones, algunas de ellas me llevarán a cometer errores y a no elegir una de esas facultades. Puede incluso que no escoja ninguna de las dos. Dos años ¿qué es eso en realidad si han pasado XXI siglos del I, y millones y millones desde que surgió la vida en el planeta?
Caminando me paré a pensar en todo. Todo lo que pasará y lo que pudo haber pasado en los próximos dos años. En lo que cambiaré, en las personas que dejaré marchar. A las personas que conoceré. A las personas a las que dedicaré las próximas entradas.
¿Miedo al futuro? Es posible que siempre le tuviera miedo, que no me guste hablar de él y que prefiero que sea un misterio. Pero cuales son las respuestas. En dos años mi vida puede que cambie radicalmente o que sea igual que ahora.
¿Qué estará haciendo la Sara del futuro en estos momentos? ¿sufrir, reir...?
Pero para entonces lamentaré haber perdido lo que es ahora mi presente en frustrarme por lo que pasará después.

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