Levaba tiempo enamorada de ti. Me intenté negar a mis sentimientos una y otra vez, porque asumí que era imposible. Pero imposible porque tu me decías que lo era. Hemos pasado por grandes y malos momentos. Los errores siguen aquí, en mi corazón. Recuerdo cada una de las lágrimas que derramé por ti, también el brillo de mis ojos cuando me hablabas. Pero el sufrimiento me superaba y decidí no quererte. Traté de creer que no te quería que te olvidé que no eras todo. Decidí que no debía hablarte. Supongo que esa decisión la tomé en muchas otras ocasiones. Me fui de viaje. Un pequeño viaje a mi pasado a mi tierra a mi lugar. A mi antiguo yo y me di cuenta de todo. Volví a tomar decisiones. Decidí que no volvería a repetirse, que no daría más vueltas al rededor de un solo chico, que no volvería a ser un satélite obsesionado. Que se acabaron los sufrimientos, que si me daña le dejo y voy a por otro. Llegué de nuevo a mi presente. Y decidí ponerme a prueba. Te volví a hablar, y tu me hablaste. Pero me sorprendiste porque fuiste muy cariñoso conmigo después de la fría despedida de tiempo atras. No tardaste en decir "te quiero" cuando antes tardabas mucho tiempo. Me demostraste que me querías. Pensé que cambiaste, que ahora ibamos a ser dos. Solo dos. Me dijiste que me esperarías.
Ayer me dijiste que es imposible, otra vez.
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