Para aprender a volar primero hay que caerse

jueves, 10 de enero de 2013

Tú, si tú, el que tiene un mal día.

Que si. Que se que en el fondo estás mal. Que no es tú día, que no te conozco, ni se nada de ti. Pero si, se que hoy no es tú mejor día. Y lo se porque sino, no te habrías parado a leer un blog llamado "la vida no es fácil para nadie" o por el hecho de que estás leyendo esto. Que si, se que hay momentos en los que todo se va a la mierda y lo único que quieres es que la señora o señor muerte te haga una grata visita. Que te gustaría cambiar muchas cosas. Cosas que pasaron, que a muchos les pasa, y que no se van a borrar por lamentarlas. Que todos hemos buscado un trébol de cuatro hojas que no existe ¿por qué? Porque todos creemos en  el significado de ese trébol: la suerte. No olvides que detrás de las nubes el cielo siempre es azul, amigo. Que porque hoy haya sido un mal día no significa que mañana no pueda ser un día perfecto. Y es que es eso, nada es eterno: ni las alegrías duran siempre, ni las penas. Créeme que yo, tu vecino y tu mejor amigo han pasado por eso no una vez, sino muchas. Que es verdad, una sonrisa no cura ni sana un corazón herido, pero sirve de tirita para que no se infecte la herida. Que ese túnel que dices que no tiene salida, si la tiene, siempre la tuvo, pero no te paraste a mirar detrás y ver que puedes salir por donde entraste. Que te prometo que todo tiene solución salvo la muerte y que el tiempo siempre será tu amigo. Así que deja de poner esa cara, da una oportunidad a este día, a lo mejor te sorprende.

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