Ahora que el mundo dejó de ser mío, busco lo que me queda. Lo que no manché de lágrimas y nunca me falló. Ahora que entiendo las canciones tristes y todas me hablan de ti. Ahora que en mi vida desapareció la gravedad me pregunto cuándo volverá. El orgullo es más fuerte que nosotros, y el egocentrismo nos dobla. El dolor es la señal de vida. Señal que nos despierta del laberinto rosa en el que nos metemos. Los rayos de sol dejaron de resguardarme de la oscuridad. Hay que aprender de la sabiduría de la soledad para no estar solos. Soy positiva como cualquiera pero sin ti mi sonrisa perece. Miedo de quedarme dormida por si mi subconsciente me lleva a tu lado y al despertarme estoy lejos. Ahora que la lluvia borró las palabras que hace una semana te escribí y me quedé sin alas en pleno vuelo. Vivo resguardada en una idea incoherente, tras una persona que olvidó pronunciarme, junto a un baúl de recuerdos que no puedo destruir. Soy esa aguja del pajar tan difícil de encontrar. Ayer te tenía, hoy te pierdo y mañana volverá a empezar. No se lo que quiero, pero se lo que necesito y te necesito a ti. No existen las casualidades y todo lo que hago, lo hago pensando en ti. Dependo de algo que es peor que la droga. Eres mi lección, mi única forma de aprender. El significado de mis noches de insomnio.
Pero pasa que eres tan malo para mi salud como bueno. Me completas y me haces mejor persona. Nunca quise tanto ni aprendí a contenerme tanto odio. Contigo aprendí rimar los malos momentos para que no sean tan malos. Siempre fuiste el punto positivo de todo. Todo. Aprendí a valorar y a llorar. Me diste una base para saber que quiero ser y lo que soy. Contigo la lluvia no moja ni el sol me da calor. No es el mundo lo que me ata aquí, eres tú. Eres mi creencia, mi obsesión. Soy la primera que sabe todos y cada uno de tus defectos, y la última que te derá de lado.
Pero no. Hace tiempo que decidí que era algo que guardar. Básicamente no me mereces. No mereces que nadie te quiera así, porque tu forma de querer da asco. Siempre me harás daño y me harás la culpable de todo. Te quiero tanto que lo que hagas me afecta más que si me lo hicieran otras personas. No valoras lo que tienes y siempre recuerdas lo que pierdes cuando ello ya te superó. Soy feliz contigo, pero más feliz soy sin ti, cuando te olvido. Eres una enfermedad y una cura. Un problema y su solución. Cada ausencia me duele, pero tu vuelta a mi vida me duele más.
Dime. Dime si esta vez te quedas para siempre o te quedas para un rato.
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