Para aprender a volar primero hay que caerse

domingo, 22 de septiembre de 2013

Esto es el fin.

Se acabó lo que se daba. Se cierra una historia concluida por una sucesión de trapos sucios. Anochece en mi habitación, fuera hay un sol deslumbrante pero no puedo salir, estoy encerrada entre estas cuatro paredes. Mis ganas, mis fuerzas y mi inspiración se desvanecen por cada palabra que digo. Un error, una mala decisión; todas las formas de destrozar y destruir. ¿Qué toca ahora? ¿qué me queda aquí? Este vacío tiene nombre y apellidos, este final no es más que otro comienzo. Me armo de valor para mover mis piezas en esta batalla. No es más que un juego. Otro juego sin regular. Se avecinan malos tiempos, este es el principio de algo que me viene grande. Puedo, pude por lo que puedo. Borraré todos y cada uno de los "te quiero", cada una de las promesas y cada una de las mentiras. No quedará nada. Últimamente estuve demasiado ocupada siendo tuya. Esto es más que una despedida. No hay dolor, únicamente decepción. En ocasiones, los sueños pasan a ser pesadillas y necesitamos despertar. Yo desperté y ya es hora de ponerme al día, hacer lo que no hice por miedo a perderte. Ya es hora de dejar atrás lo que tiene que estar atrás. "No tienes por qué soportar que te hagan daño", recuérdalo. Era lo que era y será lo que tenga que ser. Pasos cortos a falta de seguridad, pero de frente, siempre hacia delante.
http://www.youtube.com/watch?v=ccza-_E2lGE

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