Te
escribo para contarte lo mal que lo he pasado. Las noches de angustia, de
canciones tristes. Como me despertaba cada
mañana como un alma en pena y pasaba los días fingiendo no haber vivido nada de
lo que he vivido. Porque las veces que he deseado que acabara esto, triplicaron
los dedos de mis manos. Una constante mentira, mi cuento tornó a una película
gore. Cenicienta sin zapato, sin hada madrina. Te escribo para que sientas el
miedo en cada letra, en cada coma. La forma en que me tiemblan las piernas al mirarte, y lo vacía que me siento al verte con ella. Me dices que finja, que
detrás de todo lo malo estas ahí: pero no lo estás. Abandono mis principios
como abandono mi cama para ir a clase todos los días. Y tú pareces ignorar todo
esto. Ajeno a lo que pasó, tomaste una decisión de dos. Que quiero vestirme de
rosa, pedir cada noche que el día siguiente sea igual que la anterior, como
antes. ¿Será justo el precio que estoy pagando por cada sonrisa que me sacaste?
¿será verdad eso de que algún día todo se arreglara, será fácil, será eterno? A
veces me pongo nerviosa y estallo, y después tengo vértigo. Conocí el paraíso
en tus ojos, y el infierno en tus labios. Retales de un gran amor de verano,
¿qué quedó después de aquel verano? Soy la tercera página de una historia ya
acabada, con la esperanza de volver a ser leída. Nunca volverá a haber un
viernes sin "r", arrasaste con todo.
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