Sé y soy consciente de cómo deben ser las cosas, pero los motivos se emborronan con el tiempo. Ya se va desdibujado el dolor, pero el engaño permanece en los ojos de la gente (que me lo recuerdan día si, día no). De qué sirve el perdón si ya no sé como mirarte. Siempre confié en todo lo que soñabas, aunque no soñaras conmigo. Y te lo digo desde aquí, que siempre tendré la puerta medio abierta por si decides volver. Arrastro años de experiencia que no me sirven, que nunca me ha servido. La intuición (casi siempre) se equivoca cuando se trata de ti. Pero en este juego me lo juego todo, y ya perdí bastante.
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