Como cuando te dicen que las cosas pasan en un momento, y una vez que pasan, no vuelven. "Carpe diem" decían. ¿Pero qué pasa después? ¿qué haces con lo vivido? ¿lo apartas hasta que llegue una canción que te recuerde que fue tan real como esa melodía? Tan lejos como un gato de la orilla, como un león del Polo Sur y tan real como mi piel de gallina. La magia hizo locuras en el ambiente, las estrellas se inclinaron para vernos. Esas cosas no pasan, esas cosas no me pasan a mí. Todo el mundo prefiere seguir y cambiar de página, pero yo no puedo. Es lo más real que me pasó en mucho tiempo. Deseé no haberte conocido, para no desear tenerte aquí ahora. No estaba preparada para que me cambiaras las cosas de lugar. Qué puedo decir si no me salen las palabras para explicar este rastro. Fue corto, pero suficiente, más largo e intenso que en otras vidas, y tan bonito que no tiene comparación. Cómo le pido al destino que te traiga de vuelta, o que me deje de camino. ¿Qué hago?¿qué pienso? ¿qué miro? ¿qué quiero? Y ahora esto se acabó. Volví al mundo real, al de "todo se queda en un bonito recuerdo". Es como si no hubiera pasado y no, porque si ha pasado. Cambiaría la luna por una noche más contigo. Pero no, en qué se quedará. No volverá, no volverás. Y con el equipaje traje un paquete de noches sin sueño. Hasta nunca suerte de ocho días.
Cerramos paréntesis.
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