Para aprender a volar primero hay que caerse

miércoles, 23 de octubre de 2019

#tioduro1


Me cuesta poner palabras a cada una de las formas de mirarte. Otras veces mi mente solo soltó lastre, por eso me da miedo soñar con acariciarte. Adicta al juego porque no se apostar de otra manera que no sea con todo, fuerte. Merecerá la pena cada segundo que destino en callar y demostrártelo. Hay una voz dentro que dice que sigue el juego. Como cada septiembre me declaro en bancarrota emocional. Perdí el día que aprendí a dejarme llevar porque ya no se ponerle freno. Lo pienso y no me arrepiento. Tuve que esperar mucho tiempo para volver a girar. Si ya tengo el sí solo puedo continuar, aunque termine mal. El viento me viene de lado, no se interpretarlo, no sé cómo explicárselo. Si no lo entiendes mira mi piel de gallina. En este gallinero solo tú me haces ponerlos de oro. Es hora de perder el tiempo. Hay una voz dentro que dice que sigue el juego. Total o parcialmente preparada para lo que venga. Las canciones nos describen desde la perspectiva de una persona mayor hasta la mirada de un dieciseisañero. Seguiré las líneas de tu mano hasta encontrarte. Déjame aclararte que no me necesitas, pero que si me buscas entre la multitud es porque tenemos algo pendiente. Pienso cuidar y guardar cada beso que me des hasta que me lo pidas de vuelta. Me desviviré en cada exceso emocional porque, ahora, mereces la pena. Déjame ver más allá de tu luz, déjame conocer tus errores y déjame hacerte más feliz.
Y entonces fuiste Luna, con tu brisa, con tu misterio. La melodía de dos respiraciones en silencio, acompasadas, como practicadas. Tus brazos tiernos rodean mis dudas, las reducen, las extinguen. No tengo forma de describir esa adictiva quemazón en el pecho cada vez que me sorprendes con palabras de corazón a corazón. Dos corazones que se mensajean entre besos, dos retinas que se alimentan de miradas ahogadas en un mar de respeto. Cada caricia tan sencilla y tan compleja. Cada beso tierno en la mejilla, cada sonrisa tras sonrisa. Los lunes se dejan llevar porque contigo siempre es viernes. Sobria, loca y enamorada de los after en cualquier banco. Que no ten engañen porque no hay fantasía más grande que la de sentir tus manos acariciando cada milímetro de mi espalda. Entre nosotros hay luz, hay un deseo insaciable de complicidad. Eres imán y eres amuleto. La suerte del tonto. Eres kriptonita para mi tensión. Pronto te convertiste en problema y solución.

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