Para aprender a volar primero hay que caerse

sábado, 18 de febrero de 2012

Se acabó.

Muchas veces nos enamoramos perdidamente de alguien, que por una cosa u otra no nos conviene. Te enamoras y lo único que ves es a él, aunque te mienta, aunque te rechace, aunque te haga el vacío... porque te hace feliz. Cuando empiezas a abrir los ojos y te das cuenta de lo que hace, tu no haces nada, te dedicas a callar lo que sientes y sufrir a escondidas. Intentas hacer vida normal engañada por sus encantos, creyendo que no eres capaz de vivir sin esa persona. Por esa razón, nos callamos. Quieres olvidarle, pero no sabes como hacerlo, y no lo intentas por mucho que quieras hacerlo, porque no estas seguro, porque piensas que es un error olvidarle. Para entonces ya tienes los ojos abiertos, pero llevas lentillas de color rosa que no te dejan ver con claridad. Buscas arreglarlo, intentar darte cuenta que estas equivocada, que él no hizo nada malo, que no juega contigo. Solo necesitas un empujón para verlo todo claro. Y cuando te llega el empujón te das cuenta de que esa persona no es la indicada. Es él el que no hizo nada porque tu lo hiciste todo. No le hables, no le mires, hazle el vacío, antes o después dejaras de pensar en él. Pero no llores, el no merece tus lágrimas, y tu tampoco.

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