Para aprender a volar primero hay que caerse

domingo, 10 de febrero de 2013

Neuf, c'est le meilleur.

¿Sabéis? Gran parte de nosotros por miedo a arriesgar perdemos más de lo que ganamos. Creerme que yo soy la primera en quedarme atrás en todo. Pero ayer... todo cambió.
Por arriesgar, por no pensar y seguir adelante. Por temor al día siguiente y a ese "y si..." que siempre me ha perseguido. Por un momento de intentar parecer alguien de 16 años, y no de 45. Por demostrarme que un poder y un querer pueden cambiar un mundo, una vida. Por no mirar atrás. Por todo eso, ahora mismo soy feliz. Pero no una felicidad de un rato, si no de esas en las que te das cuenta de que lo tienes todo, de que conseguiste lo que siempre veías lejos. Me veo fuerte, se que puedo y podré con todo a partir de ahora. Pero sobre todo, porque le tengo a él.
Sobre él... podría decir tantas cosas... y todas esas cosas se quedarían bastante cortas. Podría decir que me ha regalado las mejores tres horas de mi vida, pero también que nunca nadie me cambió la vida tanto. Que no le daría una vida, ni mi suerte, ni 50.000 euros. Le daría mi felicidad. ¿Queréis saber por qué? Porque una vida sería demasiado fácil darla, quedarte sin ella y después ni significaría nada, ni daría nada a entender. Mi suerte no se la daría porque, como ya sabréis, la suerte da muchas vueltas y no serviría de nada dársela. Y tampoco le daría 50.000 euros porque el dinero no lo compra todo. Pero le daría mi felicidad, porque se que así sonreiría todos y cada uno de sus días; sería infeliz por él. 
No se si vosotros habréis arriesgado algo importante alguna vez, pero si creéis que vale la pena, creerme que no hay mucho que pensar. Adelante y haced de vuestras vidas un reflejo de la mía.

               http://www.youtube.com/watch?v=dslilhYQBPo

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Aviso, los comentarios ofensivos serán eliminados.