Para aprender a volar primero hay que caerse

lunes, 4 de marzo de 2013

Después de un momento malo NO siempre viene uno bueno


Puedo parecerlo, puedo sentirme como un juguete roto. "Después de un momento malo siempre llega uno bueno" siempre fue mi tópico, ahora es lo típico en lo que trato de pensar a sabiendas que ese buen momento no llegará. No es fácil, no se puede. Trato de levantarme todos los días creyendo que las cosas pueden mejorar pero... por la noche me acuesto con el corazón en mi mano, desangrándose. Me duelen los minutos, pero más me duelen las razones del dolor. En momentos como estos no deseo otra cosa como que este momento quede atrás; tan atrás que solo sea un párrafo escondido en los primeros capítulos de mi historia. "Todo pasa por algo". Quiero pensar que todo es producto de mi imaginación y que en realidad no todo es tan malo. Que alguien venga y me diga "todo saldrá bien". No soy muy de llorar, no lo voy a hacer. Peter Pan voló a un planeta y no creció; ¿cuál es exactamente la moraleja de ese cuento? Desearía tener una sola noche en la que pueda dormirme tranquila sin pensar qué podría estropear al día siguiente un momento ya bastante malo. Las ilusiones decepcionan, las promesas se rompen. Las luces del desconcierto me llevan iluminando durante semanas ¿cuándo se acabara la batería de esas luces? Me gusta tanto sufrir que además sonrío, no para que no noten mi estado, sino por mi inútil intento de creerme que esto no está pasando. Cada día que pasa veo como cada una de las salidas de esta situación se van esfumando. El tiempo no juega a mi favor, ya se cansó de ayudarme; y las ganas de salir de esto me dieron calabazas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Aviso, los comentarios ofensivos serán eliminados.