Puedo
parecerlo, puedo sentirme como un juguete roto. "Después de un momento
malo siempre llega uno bueno" siempre fue mi tópico, ahora es lo
típico en lo que trato de pensar a sabiendas que ese buen momento no llegará.
No es fácil, no se puede. Trato de levantarme todos los días creyendo que
las cosas pueden mejorar pero... por la noche me acuesto con el corazón en mi
mano, desangrándose. Me duelen los minutos, pero más me duelen las razones del
dolor. En momentos como estos no deseo otra cosa como que este momento
quede atrás; tan atrás que solo sea un párrafo escondido en los
primeros capítulos de mi historia. "Todo pasa por algo".
Quiero pensar que todo es producto de mi imaginación y que en realidad no todo
es tan malo. Que alguien venga y me diga "todo saldrá bien". No soy
muy de llorar, no lo voy a hacer. Peter Pan voló a un planeta y no creció;
¿cuál es exactamente la moraleja de ese cuento? Desearía tener una sola noche
en la que pueda dormirme tranquila sin pensar qué podría estropear al día
siguiente un momento ya bastante malo. Las ilusiones decepcionan, las promesas
se rompen. Las luces del desconcierto me llevan iluminando durante semanas
¿cuándo se acabara la batería de esas luces? Me gusta tanto sufrir que además
sonrío, no para que no noten mi estado, sino por mi inútil intento de creerme
que esto no está pasando. Cada día que pasa veo
como cada una de las salidas de esta situación se van esfumando. El tiempo no
juega a mi favor, ya se cansó de ayudarme; y las ganas de salir de esto me dieron calabazas.
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