Para aprender a volar primero hay que caerse

lunes, 21 de octubre de 2013

Duele, pero no queda otra.

Y es que eso de que hay personas que llegan para quedarse llega a ser verdad, aunque se vayan. Nadie podrá decirte nunca cuanto tarda en curarse un desangrado corazón, y cuando se cure, siempre quedará esa horrible cicatriz, lo quieras o no. Ahora toca esconderme en mi misma hasta que pierda el miedo a volver a ser feliz como tú me hiciste tiempo atrás. Nunca confíes más del 20% de tu vida a nadie. Nunca. Del noventa y nueve al cien, ¿cuánto de mal estoy? Doy consejos porque no los uso. Y es que a veces las buenas decisiones son las que más duelen. Decidí dejar atrás todos los momentos que compartí contigo, no porque me arrepienta de ellos, sino porque nunca volverán. Ya hace tiempo asumí que todo había cambiado, ahora toca asumir que todavía tiene que cambiar más. Y te preguntarás por qué escogí una opción que me hace daño: ahora me hace daño, luego me traerá paz. Te quería porque me hacías bien, pero ahora ya no tengo razones para continuar. No tengo razones para perder el tiempo. Una cosa es hacerse el tonto, y otra muy distinta serlo. Supongo que abrí los ojos, se apagó la visión rosa y ahora lo veo todo tal y como siempre fue. Me duele tener que abandonar y retirarme. Mi mundo se colapsa ante la idea pero no me queda otra. Seguir adelante como siempre he hecho.

http://www.youtube.com/watch?v=A2inFKW49hY

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