Para aprender a volar primero hay que caerse

domingo, 29 de diciembre de 2013

El final.

De golpe abres los ojos y te preguntas durante cuánto tiempo te creyeron tan idiota. Te enfrentas a lo que más temías que pasara. Algo que ha pasado. Te das cuenta de que el problema estaba más cerca de lo que creías, siempre estuvo contigo. Aparecen sentimientos más demoledores que la humillación y el dolor. Interpretas un papel monótomamente filosófico, ves más allá de todo. En realidad solemos creer que nuestros miedos nos llevan a la miseria, pero cuando se dan esos miedos no nos quedan debilidades, nos hacemos invencibles. Sabes que puedes con todo cuando superas el temor a caer, cuando te das cuenta de que es inevitable y que ninguna caída a significado el final total de nada.

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