Para aprender a volar primero hay que caerse
jueves, 12 de diciembre de 2013
Parcialmente posible.
Nos encontramos en una etapa de transición. Son muchas las notas que han cambiado en nuestra canción, por no hablar de la letra. De repente todo es aparentemente bueno, hasta que llega el final del día y cambiamos el chip. Lo bueno se vuelve ausente, otras veces es lo malo lo que pasa a ser bueno, pero sin rozar la perfección. ¿Cuántas cosas se puede llevar un mal recuerdo? No lo lamento, bueno, si, a ratos. Me importas a tiempo parcial. Tal vez después de esta etapa todo sea mejor, puede que tras estos meses de tormenta llegue el solsticio de invierno y la amargura quede lejos, en aquellos charcos diarios con los que tantas veces me he resbalado. Duele ver en lo que nos hemos convertido, a lo que hemos llegado. Duele ver como nos esforzamos en volver atrás sin apenas lograr nada. Me cuesta querer y ver que no lo hago de manera sana. Sin embargo, ahora cuando miro al frente no veo dolor. Por fin llegué a aceptar que antes de que llegaras era "yo" y cuando te vayas ese "yo" seguirá estando aquí. Me doy cuenta de que tampoco sería capaz de permanecer en pie sin tus errores, bobadas o piques tontos, pero podría aceptar que no estuvieron a la altura, tantos tus errores como los míos, de esta situación. Ese fue nuestro error, ¿podremos olvidarlo cuando llegue nuestro nuevo día?
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