Un paréntesis en tu vida para recrearte, para poner kilómetros a las grandes preocupaciones.
Quién soy, quién fui en aquel autobús. Qué parte de la historia de ese lugar me cautivó tanto como para olvidar mis rutinas. Creando rutinas nuevas, sanas y liberadoras. Las tensiones no las llevé en el equipaje, dejé que las cosas sucedieran. Fortaleciendo relaciones.
Ni un segundo de pausa para encajonarse en preocupaciones. Emocionalmente paradisíaca, a juego con el paisaje. Más familia que nunca, más hogar que en casa.
Adaptando y adoptando tradiciones en el hilo de esta aventura. Apartado, en el fondo del mar empecé a vivir. Más viva y con más ganas que nunca.
Una oportunidad para ser otra en unas calles desconocidas, rodeada de gente que no entiende tu lengua.
Una oportunidad para conocer otra forma de vida, y con quién compartirla.
Entonces volvimos y todo volvió a ser igual.
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