Para aprender a volar primero hay que caerse

miércoles, 22 de enero de 2020

#tioduro4


Soy yo o me faltas tú. La noche pierde oscuridad en nuestra calma. Ardiente y próspera calma, euforia insaciable en cada parpadeo. Nunca me sentí tan inspirada. Cada vez el baile se vuelve más intenso, cada tono, cada brisa nos empuja a continuar. Sin cansarnos, sin buscar sentarnos. Puedo rozar tus labios una y otra vez como si fuera la primera. Mi mente ya tiene agujetas de soñar contigo. No me canso, no necesito tomarme un respiro, esto sigue. Suave y cálido. Me da miedo perderte, soñar que vivo en mi mente. Cobrar el sentido en el suelo, entre fracasos y fragmentos. Quiero verte en mi mundo, entre inspirantes folletos de planes, canciones alegres. No eres nada porque “nada” es para siempre y la palabra “todo” siempre decepciona. Las páginas se escriben solas, con la tinta de las noches en qué hablábamos del mañana. Verte es suficiente, quererte es lo más. No te tengo porque eres libre, y en tu libertad elegiste acompañarme. Juego con las palabras como otros jugaron con mis sentimientos, aprendí a hacer lo mismo y ahora temo repetirlo. Esto es de verdad porque no tengo dudas. Seguiré andando porque no me canso, cantando hasta que pierda la voz y besándote hasta que me quede sin aliento. Por primera vez es mi alma la que me empuja, me fuerza a hacértelo mejor. De cabeza por ti, a nado o a bicicleta, vestida o desnuda. Destino o azar, pero el deseo irremediable de colgar de tu boca es el mismo.  Siento de verdad, sin lastimarme, cómoda siendo yo y siendo yo contigo. Que hice para no encontrarte antes, donde estuve para que no me vieras. Aves de paso nos vieron venir y en la lejanía celebran su acierto. Mañana es un hoy con novedades, con riesgo. Lucharé con cada duda, con cada minuto que pase de ausencia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Aviso, los comentarios ofensivos serán eliminados.