Un rayo de luz me atraviesa cada vez que pones tus manos
suavemente sobre mí. Mi subidón de energía se incrementa cuando se acerca la
hora. Hoy somos, más que nunca y sin límites de ser más mañana. Serendipia y mamihlapinatapai.
Me haces la primavera, en ocasiones el verano. Nunca tengo frío cuando me
miras. Hay terciopelo en tu mirada. No te necesitaba, pero completas partes de
mí que no sabía que fallaban, no imagino un futuro sin tu risa. Curaste una
vida que creía perdida. Es difícil explicar este sentimiento a alguien que no
lo tuvo, no hay palabras suficientes.
Poco a poco se vuelve más cómplice, más profundo, menos infantil.
A veces temo que notes que me esfuerzo por no equivocarme. No trata de egos, no
trata de demostrar nada a nadie. Vivimos el momento sin trámites, con el objeto
de ser felices. Juntos.
Que a veces hay turbulencias, pero las turbulencias se tratan, se apaciguan, se vuelven de color de rosa. El calor que me proporcionas no es solo físico,
es emocional. Mi hogar está cerca de ti, de tus sueños. Velaría por tu paz
interior hasta que te quedes dormido, en la calma de mis brazos.
Llega un punto en el que te das cuenta de que tu vida no
eres tú, es un nosotros. Que no puedes ser feliz sin que lo sea el otro. Que aprendes
a ser más sano contigo mismo, siéndolo con otra persona. Que no puedes fallar a
otro sin fallarte a ti.
Te quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Aviso, los comentarios ofensivos serán eliminados.