Para aprender a volar primero hay que caerse

lunes, 12 de octubre de 2020

#tioduro12

No hay palabras en el mundo para describirlo. Enciendes algo, activas cada segundo de mi vida aportándole un valor incalculable. Las películas no te cuentan la adversidad de una relación, pero tampoco llega a transmitir la paz que me das. Que el tiempo se detiene para nosotros, corriendo a toda prisa a nuestro alrededor. Tal vez no lo sepas, pero no solo haces que te quiera, haces que me quiera más a mi misma. Nunca un plan de futuro fue más en serio. Tu y yo frente al mundo, aportándonos sin restar. Respetando nuestros espacios y nuestros encuentros. Eres luz para la oscuridad que me absorbía.

La vida es grande y tiene más sentido ahora que estás en ella. Creo que perdí algo el día que te conocí, perdí el sentimiento de no ser comprendida por nadie. Hay sentimiento en mis palabras y palabras en mi sentimiento. Eres todo lo que está bien en mi mundo, eres más de lo que habría esperado, más que suficiente, menos que demasiado. Eres mi humano favorito. Aclaras hasta mis más absurdos momentos de indecisión. Lo curioso de dormir contigo es que nunca despierto de ese sueño. A veces somos difíciles el uno con el otro, pero es esa dificultad la que hace que no esté todo hecho, que quiera más.

Y qué puedo decir de esa carita de ángel recién despierto que gastas. De cada caricia al alma que me produce tu voz o tu olor. Hace tiempo creí que no era posible, que se lo inventaron, pero existes y desde que existes todo va mejor. Soy muy insegura, lo sabes, no es un secreto, pero de algo estoy muy segura: no hay suficientes palabras ni expresiones en ningún idioma que transmitan una ínfima parte de lo que siento y seguiré sintiendo por ti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Aviso, los comentarios ofensivos serán eliminados.