Para aprender a volar primero hay que caerse

domingo, 17 de septiembre de 2023

pause

Me dispongo a ponerme los cascos, poner el volumen alto y alejarme del mundo. Me niego a ser consciente de mi misma durante unos minutos, lejos del ruido de las preocupaciones. Filtro cada nota musical, la hago mía. Cada poro de mi piel descansa sobre el peso del mundo. Soy una gota de agua más dejándose llevar por la corriente. Me encuentro a gusto en este vacío, en este limbo. Al rededor todo ocurre demasiado rápido, necesito un instante para respirar. El tiempo corre más rápido que yo. En cada pausa de la canción, entre acordes, encuentro mi ataraxia. No pienso en nada, no hay nadie más. El aire que me rodea me abraza, me reconforta. Mi corazón sigue el ritmo, dejo de ser alguien, me convierto en algo abstracto. La emoción, la melancolía, la tristeza, la alegría se entremezclan. La canción va a terminar. La melodía se transforma en un hilo de fondo. La canción ha terminado, y me quedo disfrutando del silencio. Mi mente se activa, mis instintos despiertan, es entonces cuando me quito los cascos: toca volver a la realidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Aviso, los comentarios ofensivos serán eliminados.