De repente todo lo que hasta ahora fue bueno pasó a ser una mala
noticia. Ese gran día pasó a ser el error más grande de mi vida. Improvisemos
una razón para explicar toda esta mentira. Podría pintar una mala verdad para
que aparente ser algo más o menos manejable. ¿Pero cuánto duraría? Todo es
relativamente bueno y relativamente malo. Pero es que yo solo bebo de vasos
medio vacíos. Ver las cosas por el lado positivo ya no sirve, no a estas
alturas. Podría seguir adelante y volverlo a intentar. Créeme que lo
volvería a hacer. No sabes la cantidad de veces que he podido revivir en mis
recuerdos el pequeño lapsus de tiempo, el primero, justo el momento en el que te
vi aquel día. Podría buscar palabras en 1234 idiomas y todavía no podría
explicar ese pequeño momento. Se me pararon el tiempo, el corazón y el miedo.
¿Qué es el miedo a tu lado? Pero la duda de si era real siempre estuvo en mi
corazón. Demasiado surrealista era todo, siempre de pequeña había
soñado con ese momento. Nunca pensé que fueras tú la persona que me llevara a
ese sueño. Nos dijimos te quiero y nos pasamos tres horas besándonos. Llegué a
casa, y lo primero que hice fue pellizcarme. Simplemente no me lo podía creer.
A partir de ese momento me di cuenta que olvidar ese momento iba a ser
imposible, y olvidarte a ti sería impensable, una blasfemia.
Pero ese gran día, inmejorable y perfecto pasó a ser una
pesadilla. Como si no nos conociéramos y no hubiera pasado nada, me
ignorabas y pasé los días más terroríficos que ninguna película,
triste o de horror, a podido plasmar nunca. En un momento de desesperación, me
quité el casco y me tiré desde un rascacielos: te envié un mensaje para dejar claras
las cosas. Cosas como que perdí en norte y el sur contigo. Y es que en ese
mensaje, en el cual desnude mi alma y mi corazón; en el que me hice la valiente
y superé al orgullo, me dijiste, con decoro, que te olvidara. Si tuviera que
decir algo sobre ese momento, me quedaría a esperar que
saliera algún voluntario a responder por mi. BLANCO OSCURO. Un
remolino pasó por mi corazón y se lo llevó todo de repente. Humillación,
decepción, traición... dolor. Aun así no lloré. ¿En serio un par de lágrimas me
devolverían la vida? Debería haber llorado, porque, aunque no pueda cerrar una
herida con eso, si pueden calmar el dolor. O por lo menos lo habría hecho
más fácil en los días siguientes. En ese momento solo pensé: le di mi
corazón sin pensar si sabría cuidarlo, y lo pisó como quien pisa una hoja de
árbol cualquiera en otoño. Las cosas no mejoraron. Dos días de tormento se
apoderaron de mi vida, cada uno más largo que el anterior. Y llegó el día. El
día en que te volvería a ver. No sabía si ir. Si estaba preparada para verte,
otra vez. Pero el deseo y mi estupidez me obligaron a ir. Llegué, y fui un
cristal. Estaba y no estaba allí para ti. Me dijeron, dijiste, hice, volviste a
decir. No pude mirarte a la cara después. No quería, no podía. Solo te quería a
ti. Solo. Y ese fue y es mi gran error.
Hasta hoy. Que mientras escribo estoy escuchando la canción más
triste que encontré. Estoy escribiendo sobre ti y sobre mi, sobre nosotros.
Sobre lo mucho que te quiero y sobre lo idiota que soy por eso. En frente del
ordenador sin mirar la pantalla, con la mirada perdida. Perdidamente enamorada
de ti. Quiero llorar, debo hacerlo. Pero no puedo. En siete días te lo llevaste
todo. No puedo imaginarme otro día sin ti. Ni siquiera se si podré con otro
minuto más. Ahora si. Por fin varias lineas coordinadas de lágrimas se
apoderaron de mis mejillas.
simplemente eres mi idola
ResponderEliminarno, tú eres tu propi@ idol@, recuérdalo♥
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