La mejor versión de dos hielos fundidos en una copa, difuminando el sabor, desnutriendo el color. Vestidos sin conjuntar a juego. Con una resaca de las que matan todo, menos las ganas. Vamos y venimos mirándonos, perdiendo las formas. Saltando los espacios que quedan para vernos, parándonos en los detalles y comentando lo maravilloso de los lunes improvisados. El arte de analizarte, de embriagarse con un beso. De querernos fuerte y despedirnos despacio. Y por los planes: sencillos, simples y muy necesarios.
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