Para aprender a volar primero hay que caerse

martes, 20 de junio de 2017

Despedida

Me he prometido no mentir, ser sincera conmigo misma por cinco minutos y volver a la rutina, volver a odiarte.
Para ello me he puesto una canción que acaba de salir, y escuchar únicamente esa canción para que solo sea esa la que me recuerde a este momento, la única a la que pueda coger asco, la única que me pueda hacer daño (Lana del Rey- Lust for life ft. The Weeknd).
Cómo debo sentirme. Tengo tantos sentimientos contradictorios. Qué debo querer, qué debo esperar. Cada uno me dice/aconseja un plan, pero nunca fui de planes, siempre caminé sobre la marcha.
Y es que me duele, no de la manera que me ha dolido otras veces, de una manera como si me hubiera dejado a mi misma. Pero para que me entendáis, y para aclararme empezaré por el principio.
Cuando llegaste a mi vida, entraste pisando fuerte, dejando huella a cada paso. Pasito a pasito, fuiste completando todo el vacío que encontraste en mi.
Creo que nunca tuve tantos problemas para escribir sobre alguien. No porque no tenga nada que decir, sino porque tengo tantas cosas que decir que no encuentro la manera de hilarlo para que conseguir que tenga sentido.
Siempre creí haber conocido el amor. Tal vez si lo conocí, pero de una manera inmadura, de una forma encerrada por los roles sociales. Pero tú fuiste diferente, tu y yo estábamos fuera de lo común. No eran sentimientos normales, cada milímetro de ti era toda yo. Pondría cualquier excusa para estar contigo. Nunca nadie me hizo sentir tan bien. De nadie podría decir que combinara cada una de mis debilidades haciéndolas fortaleza. Estoy segura de que eres lo más cercano al "amor de mi vida" que he tenido hasta ahora. Cada despertar, cada discusión, cada película, cada abrazo y cada lluvia. 
Creo que nunca he sido tan cómplice de una mirada, y tan presa de una sonrisa. Nunca vi tan claro que quería compartirlo todo hasta que apareciste, con tu pelo castaño claro y tus ojos almendrados. Pero de compartir, compartir hasta las pesadillas. Te he querido tanto, y de una forma tan natural, sin dolor y sin obsesiones.
Eras mi novio, mi mejor amigo. Mi persona de desahogo, mi persona de fin de fiesta.
Estar contigo era como tumbarte en una playa en cualquier noche de verano. 
Y tú, que me quisiste cada segundo. Que me buscabas a primera y última hora de cada día. Que me diste abrigo, que me diste todo el amor que sabías darme. Que probaste todos mis pintalabios. Que me quisiste por lo que soy y no por lo que te pude dar. Que me abrazaste incluso a 40ºC, al sol y con chaqueta. Que nos hemos muerto de frío a las 6 de la mañana en la puerta de mi casa. Que estuviste para todo y para lo que en realidad no era nada. Tú, que me hiciste mejor, me hiciste ser más, por sumar y multiplicar conmigo. Por saber cuándo ser amigo y cuándo ser novio, o incluso padre cuando hice algo mal. Que me quisiste sin condiciones, por ser leal.
Y llegaron los problemas. Problemas que solo llegan cuando alcanzas un cierto grado de confianza. Porque la confianza es la clave en las relaciones, pero la confianza también hace que pierdas el miedo a perder a esa persona y no tengas miedo en comentarlo todo, incluso lo que no te gusta, lo que puede hacer daño. Personas se metieron en medio. Los estudios se metieron en medio. Cada vez hablamos menos, por no tener tiempo por estudiar.

Veinte minutos antes de mi último examen me dejaste por mensaje.

Varias personas me dijeron que lo hiciste porque tenías miedo de que te dejara yo. Lo que no sabías es que tenías que haber esperado un par de horas a que acabara el examen porque te iba a buscar para hablar y arreglar las cosas.
Pero yo no te lo haré saber.
A veces quieres y amas a personas que, aunque te quieran, no son las adecuadas, que se vuelven cobardes. Que dejan de quererte con el corazón, y te quieren con el orgullo. Que te traicionan y no con terceros, sino al sentimiento, a la relación. Que prefieren escuchar a terceros que no saben de nosotros, terceros que buscan lo mejor para ellos mismos.
Y es que cada día desde ese martes trece me planteo que pasaría si hubieras esperado. Qué pasaría si te perdonara, porque mi corazón lo está deseando, pero no lo puedo hacer. Si volviera contigo, me pasaría cada segundo pensando que en cualquier momento me mandarías un mensaje parecido.
Quiero decirte que estaré bien, que hoy te sigo queriendo. Pero que pasaré página, y no quiero que intentes nada. El tiempo curará muchas de las heridas abiertas, y quien sabe. Pero ahora no.

Un beso monito.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Aviso, los comentarios ofensivos serán eliminados.