Dejaste que me cayera y ahora no sé dónde estoy. Me prometiste no hacerme daño, y terminó sangrando mi propia sangre. Ya no quiero hablar de lo que me he convertido. Cada segundo que pasa siento como cada recuerdo futuro se marchita en mis entrañas, como mi piel reacciona mal al contacto. Cómo llegue aquí, dónde me deja esto. No tengo fuerzas, ni ganas. Solo sé que te lo llevaste todo contigo. Mi mano busca a tientas la tuya, pero solo hay aire, un gran vacío. Pude sentir amor real, y pude sentir como se iba en mis manos, practicándole todos los primeros auxilios que conocía. Vi como te acomodaste y dejaste de creer en la magia, guardándome los mejores trucos bajo la manga. Pero no esperaste. Preferiste ser “tú”, “solamente tú”, mientras yo compartía mi “yo” con un “nosotros”. Y qué hago ahora, respirar me resulta pesado. No se en qué tiempo vivo, pero prefiero el pasado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Aviso, los comentarios ofensivos serán eliminados.