Para aprender a volar primero hay que caerse

martes, 29 de mayo de 2012

Camino a la libertad de la tensión.

En busca de respuestas encontré preguntas. Un dibujo me muestra un camino por el que dirigirme. Un camino que dibujé cuando apenas tenía 5 años. Cuando no había rencor, y nada era imposible. Volver a ese camino, en el que una vez pensé para dibujar. Sentir la frescura del aire y el calor de los rayos del sol. Los colores vivos de las flores y el abrazo de las ramas de los sauces llorón sobre tus hombros. Volver a ese momento y susurrarte que en algún momento todo era sencillo. Para siempre joven. Si es verdad eso de que solo importa lo que siente el corazón, ahora sería feliz. Si cada dibujo cobrara vida, ahora estaría cerca de ti. Porque aunque no te conociera entonces, aunque no solo me traigas alegrías, se y te lo puedo demostrar, que ese camino acaba en una explanada donde solo estas tú.

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