Para aprender a volar primero hay que caerse

martes, 8 de mayo de 2012

El tiempo solo es un problema si tu realmente crees que lo es.

Hablemos de tiempo. Te conocí hace cinco años. No recuerdo muy bien mi primera impresión. Fuimos amigos enseguida. Estabas ahí en las buenas y en las malas, siempre, quisiera o no me ayudabas. Hablábamos por todos los lados. En ocasiones íbamos juntos a casa, y con mi hermano también. Así transcurrieron dos preciosos años. Hasta entonces no era más que una niña. No veía nada más allá de la amistad. Pero en el segundo año le conocí. Aveces te notaba triste, pero yo era pequeña y estaba cegada por los encantos del primer amor. Nunca me di cuenta de que me necesitabas. Poco después llegó una despedida, pues me mudé. Poco a poco, con el tiempo me di cuenta de todo. Lejos de todo, de lo que fue ese pasado. En diferentes comunidades autónomas. Me dijiste que me querías. Que estabas enamorado y estabas fatal. Pero dos años después de mudarme te enfadaste. Nunca llegué a saber por qué. Actualmente han pasado cuatro años, cinco desde que te conocí. Mucho tiempo. Sea tarde o pronto. Bueno o malo. Me he dado cuenta de que llevo profundamente enamorada de ti todo este tiempo. Pero mi subconsciente no lo quería admitir. Solo te quería ver como amigo. Siento todo este tiempo. ¿Es tarde? No, solo es tarde si nosotros creemos que lo es. Te voy a recuperar. Voy a seguirte al fin del mundo. Si todo es tan real como yo siento en este momento, tu y yo tenemos muchas cosas por decirnos. No me perdonarás que haya tardado tanto. Esto parece un cuento, de esos que acaban bien. ¿Lo será? ¿acabará bien? Eso lo decidiremos tu y yo. Solo tu y yo. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Aviso, los comentarios ofensivos serán eliminados.