Para aprender a volar primero hay que caerse

domingo, 6 de mayo de 2012

De la noche al día.

Pensé que era otra oportunidad. Una señal con la que tanto soñaba. Un simple mensaje que escondía miles de secretos silenciados por orgullo. Los mensajes siguieron durante días, y llegué a creer que tú eras el que se preocupaba por lo que nos pasó. Pero de repente todo cambió. Las palabras, las frases se me quedaron cortas. Yo te quería a ti. Consciente de que se iba a acabar, que esos mensajes eran limitados llegó el último. No pude contestarte. Podría agregarte, lo iba a hacer. Pero me saltaron dudas por la noche, por la mañana me desperté segura. Sabía lo que iba a hacer. Desconcertada por como cambié en una noche decidí que era tarde. Que era tarde para volver. No para mi. Sino para ti. De la noche a la mañana te olvidé. De repente tu nombre no significa nada ¿por qué? no lo se. Te aprecio, pero no te quiero lo suficiente como para perdonarte. Me doy cuenta de lo que eres y de lo que pensé que eras. Desperté de un sueño fatal. Te mereces a alguien mejor. Alguien que sepa aceptarte como yo cuando te equivocabas, alguien que te quiera con tus errores. Que te espere y te recuerde. Alguien como lo que yo fui en un momento. Pero no, ya no lo soy. Cambié. Para ti ya no volveré a ser la misma. Lo siento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Aviso, los comentarios ofensivos serán eliminados.