Para aprender a volar primero hay que caerse

miércoles, 23 de mayo de 2012

Diego.

Es en este mundo, el mundo de los sueños, donde soy feliz. Desconociendo la realidad, las razones y los porqués. Para que sirve conocer la verdad si no te ayuda a sentirte bien. Aveces es más agradable una mentira que mil verdades. Que nadie me despierte de este sueño. Por fin estamos solos, fuera todo lo que sea ajeno a nuestra historia. Navegamos sin rumbo por la vida, sin razones para volver atrás, ni explicaciones de lo presente. No necesito nada que no sea tu. Me da igual lo que esté pasando realmente mientras que nadie me despierte de este sueño. Disfrazamos palabras de odio en palabras bonitas, de esas que cuestan decir por ser importantes. Dejaremos todo lo importante a un lado. El aire se respira mejor a tu lado. No lo entiendes, todo lo que busco lo encontré a tu lado. Me da igual que no sea real. Contemos mentiras, la felicidad se basa en ello. Conozcámonos más y más y cuando nos conozcamos del todo, volvamos a empezar. Remaremos hasta cualquier orilla y nos bañaremos en el mar del deseo. No necesito que brille el sol mientras ilumines mi corazón. Estoy hecha de todas las decepciones del pasado y de las alegrías del futuro. Cúrame de todos los momentos que estuve lejos de ti. No nos prometamos nada, las promesas están para romperlas. No habrá dudas, no habrá terceros. Tu eres el primero, el segundo, el tercero... eres mi infinito. Empecemos con un "para siempre" y acabemos con un "fueron felices y comieron perdices". No creo en el destino, creo en los hechos, y el hecho es que te quiero, que me quieres, que formamos parte de este mundo. Somos el sueño de una noche de verano. Calurosa y fantástica.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Aviso, los comentarios ofensivos serán eliminados.