Ella volvió a casa y el a la suya. Ni siquiera sabían si vivían cerca. Antes de marchar ella le pidió que la fuera a buscar. Pero pasaba el tiempo y no sabía nada de él. Las tardes eran largas. Hasta que un alba trajo noticias. Llegó él, llamando a la puerta de su habitación se agachó y la dijo:
Poco después se escaparon del mundo. Viajaron a lugares remotos del mundo. Felices de los dos hicieron una vida juntos. Lo que siempre quisieron. Por lo que lucharon.
Momentos después la chica despertó del sueño, y se echó a llorar. En realidad, jamas había llegado. Ni llegaría. Se decía que estaba casado. Que era feliz. Pero nunca perdió la esperanza de que llegara...
Estamos hechos de lo mismo. De lo que nos damos, de nuestras miradas. De todo lo que queremos. Y yo lo que quiero es estar a tu lado. Nada en mi vida se a comparado a ti. Eres en lo que pienso todos los días antes y después de todo. Déjame ser el dueño de tus sonrisas. Acompañarte en el camino de tus alegrías. Ayudarte cuando estés mal. Déjame ser lo que tu quieras.
Poco después se escaparon del mundo. Viajaron a lugares remotos del mundo. Felices de los dos hicieron una vida juntos. Lo que siempre quisieron. Por lo que lucharon.
Momentos después la chica despertó del sueño, y se echó a llorar. En realidad, jamas había llegado. Ni llegaría. Se decía que estaba casado. Que era feliz. Pero nunca perdió la esperanza de que llegara...



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