Para aprender a volar primero hay que caerse

viernes, 20 de abril de 2012

Nunca conseguiré librarme de tu fantasma.

Le di la espalda a la puerta, ahora me siento mucho mejor. Ya no hay para que intentarlo más. Ya no hay nada que perder. Hay una voz que está en el aire diciéndome que no mire atrás. Hay una voz que siempre está allí... Y no, nunca volveré a ser la de antes. Como era antes de esto. Sigue habiendo una parte de tí... pero borrosa. Te encuentras en un lugar en el que ya he estado y al que no quiero regresar. Estoy inhalando, estoy exhalando. ¿No es eso de lo que se trata? Viviendo la vida de una forma locamente silenciosa. Como si tuviera el derecho de hacerlo. No más palabras en mi boca, ya no hay nada por descubrir, pero creo que nunca conseguiré librarme de tu fantasma. Y nunca volveré a ser quien era antes, el día en que te conocí. ¿Demasiado ingenua? Si, lo era. Niño, esa fue la razón por la que te dejé entrar. Llevo conmigo tus recuerdos, como si fuesen una mancha. No puedo borrar este dolor, permanecerá en mi para siempre. Uno de estos días despertaré de esta pesadilla con la que sueño. Uno de estos voy a pedir superarte. Uno de estos días me daré cuenta de lo harta que estoy de estar confundida. Pero por ahora...hay una razón por la que sigues en mi corazón.

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